La Montaña Amarilla, en San Miguel de Abona
El Teide, los Acantilados de Los Gigantes o Los Campeches son algunos de los enclaves naturales que merece la pena visitar si se encuentra disfrutando de unos días de asueto en la isla canaria de Tenerife.
Pero el número de espacios de este tipo que existen en dicha tierra es amplísimo. Así se incluyen otros como la conocida Montaña Amarilla. Al sur de la isla y en concreto en la villa de San Miguel de Abona es donde se sitúa este enclave que tiene una extensión de casi 28 hectáreas.
Una serie de erupciones volcánicas y las consabidas explosiones que surgieron al ponerse en contacto el agua del mar con el magma son las que dieron lugar a la mencionada montaña que nos ocupa.
A nivel faunístico las especies que aquí pueden contemplarse son los cernícalos, las palomas bravías o las currucas tomilleras. Mientras, desde el punto de vista vegetal, aunque no exista esta en abundancia o en diversidad, sí pueden admirarse las conocidas canarias tabaibas dulces, las lechugas de mar, los salados o las piñas de mar.
El elemento, no obstante, más significativo de este enclave natural es la duna fósil que alberga en su parte inferior.





